Las Noches de Mastromarino son fotos para amigos que confiaron en mí su necesidad de imágenes.

Hacer nuevas Noches desde edificios es tramar una construcción sobre otra construcción.
Lo que se ve y desde donde es una invitación a ponerse en ese lugar.

Vemos una distribución de miradas normales que se comportan como una mirada angular.
La mirada es eso mismo, una selección, un intento de hallazgo.
Todos estamos en posibilidad de ser el panóptico de nuestra voluntad.
Desde arriba esta ilusión se deforma al punto de sostener sensaciones que no tienen lógica alguna.

Estas noches a pedido, estos edificios y los otros, las vidas que alojan vistas, registradas y fisgoneadas son la ciudad, el horizonte y lo contenido en otras vidas que se ven a la vez.
La curvatura, el espacio, lo que está, lo que se imagina y lo que se recuerda cohabita con las ráfagas de viento de la altura, el mismo aire húmedo marplatense que se lleva al vértigo para dejarnos en contemplación.

Las fotografías son sólo un certificado de aquello.