Julián Rodríguez

Editorial en Crítica Penal y Los Límites de visita

Click aquí para escuchar 

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

En la semana anterior fui invitado a leer una editorial a Critica Penal, programa de FM De la Azotea.
Aprovechamos la visita para conversar acerca del sentido, forma y contenido de LOS LÍMITES.
 La editorial alude al reciente encierro de Gustavo Demarchi, ex candidato a intendente y juez federal por la causa CNU. ESte sujeto fue extraditado o devuelto al pais para ser juzgado por delitos de lesa humanidad.

EL DOCTOR YA NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA.

El Doctor ya no tiene quien le escriba.
Añora los tiempos en que se desplazaba como un equilibrista sobre los pisos de madera de su estudio jurídico, dictándole a su secretaria los términos forenses, reconvertidos al latín para reforzar su estirpe estoica de abogado selecto.
Extraña fumar sus habanos importados contemplando cómo el fuego del hogar consume los últimos quebrachos, mientras un pasante adolescente redacta sus escritos.

El Doctor ya no tiene quien le escriba.
Ahora es él, quien se planta frente a la hoja en blanco de un procesador de textos remoto, de un ordenador cualquiera, para construir castillos en la arena, inventando la fórmula imposible que le permita emerger de las profundidades.

El Doctor ya no tiene su micrófono.
Sus socios de antaño en los negocios mediáticos, aquellos que compartían auspiciantes y clientes, ahora se esconden en las trincheras verde oliva, disparando sus últimas balas de cebita, maquillando con cosméticos alérgicos, las páginas del pasado.
La voz del Doctor acopla y se distorsiona sin noticias ni protagonistas.

El Doctor ha perdido su tribuna.
Historias de armas cargadas debajo de su saco Príncipe de Gales.
Historias de bravuconadas, entre gente como la gente, en calle Güemes.
Ya no hay quién entregue sus pedidos a punta de pistola.
Ya no vendrán tiempos mejores.
Ya no hay miedo que censure la verdad.

El Doctor se ha retirado del mercado.
Ya no vende sus influencias, ya no compra los silencios.
Su control remoto tiene pilas sulfatadas.
Su dedo divino ya no elige candidatos.
Su presencia trajeada ya no le abre puertas de despachos.
Su café se ha enfriado en las intrigas del palacio.

Algunas Excelencias demandan nuevas brújulas.
Lágrimas de cocodrilo lloran su caída.

El Doctor ya no tiene quien le escriba, quién le preste su micrófono, quién compre sus influencias.
Los tiempos han cambiado.
Sus ojos, siempre penetrantes, han perdido aquel brillo característico.
Su voz firme se quiebra en la oscuridad de su presente.
Sus manos comenzaron a temblar en el frío de Bogotá.
No hay escape del abismo.
Sus víctimas son fantasmas vengadores.
Voces ausentes lo arrinconan.

Perón también volvió una primavera.
El Doctor no tiene Ezeizas ni banderas.

Boxeador de mirada extraviada, estabilidad perdida, los golpes han desfigurado su imagen.
Lento de reflejos, arroja los últimos manotazos al aire, buscando impactar en un bulto ciego, sabiendo que la lona es tan dura como ver su propia imagen, esposado y custodiado, en la tapa de todos los periódicos.
La cárcel no cancela ciertas membresías a clubes exclusivos, pero genera un carnet de socio del infierno.

Ya no hay purgatorios en Los Troncos.
Ya no habrá vuelos del ave rapaz nocturna.
El Búho está en su jaula.

Fuente: http://criticapenal.blogspot.com.ar/

Etiquetas: , , , , , , ,

Deja un comentario

Notificarme los nuevos comentarios por correo electrónico. Tambien puedes suscribirte sin comentar.

css.php